Se me ocurre que a lo mejor no sos vos, ni soy yo. Sino
nosotros, todos esos que hemos conocido y que hemos sido. Que sos esas primeras
muchachas que me encontré que soy yo mismo, y todos esos otros con los que he
vivido y que me han hecho a la manera del escultor ser quien soy.
También pienso que vos no sos vos, si no todos esos que se
te han cruzado y con los que has compartido. Y cuando lo veo así, cuando nos
veo como el resultado claro de nuestros encuentros, creo que no hay culpas, o
que si las hay, no son nuestras.
Creo además que la vida, este remedo de experiencias
pueriles y buenas, no es más que la maestra que nos enseña a pensar en nosotros
mismos, y la que nos engaña con efímeras miradas de alegría sobre las certezas
del mundo.
Un mundo en el que no estamos vos y yo, si no todos, todos
esos que hemos sido y que seremos, todos esos que nos habitan y habitamos.
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